Los meniscos de la articulación de la rodilla son estructuras de tejido cauchoso (fibrocartílago) en forma de media luna que ocupan los espacios entre el cartílago articular del fémur y de la tibia (Figura 1). Cada rodilla tiene dos meniscos y su función es proteger el cartílago articular mejorando la distribución de las cargas y amortiguando los impactos. También ayudan en la lubricación y nutrición del cartílago articular, y pueden actuar también como estabilizadores secundarios de la rodilla.